miércoles, 2 de junio de 2010

" Un Rechuchanboy" : Prólogo


Eran las 10:30 pm de los últimos días de verano, cuando me encontraba en frente de la casa de Laura, ella había organizado una fiesta sorpresa junto a Camila por los 25 años del enamorado de esta, debido a que el año anterior la casa de Jorge había quedado destruida por la brutal chupistica bailable que acongojo a un centenar de gente.


FLASH BACK


Aquella vez llegué totalmente zampado como a las 2 de la mañana después de haber dejado a Daniela en su casa, mi enamorada para ese entonces. Siempre recordaré la imagen de cuando llegue a la puerta de su apartamento, harta gente desconocida chupando como pendejos, el cojudaso de Jorge bailando con su ex enamorada y a la vez con Camila ,quién después de tanta espera y paciencia lograría ser la Firme de Jorge.


Por los alrededores empecé a saludar a gente del barrio, en tanto me tambaleaba para llegar hacia algún rincón, en eso precisos instantes que yo deambulaba por la fiesta, Juanito y Karla se avecinaban a la puerta, acababan de llegar de un matrimonio, aunque seguían peleados por sus idas y venidas (clásicas para los 6 años que duró su relación) aún así, se les podía percibir chispa. En el otro rincón se encontraba Gabriel quien me empezó a hablar de avioncitos de la Fuerza Aérea, mariconadas de las que se jactaba por estar metido en toda esa vaina, en mi embriaguez sólo atiné a decir—De puta madre! - Todo era una farsa, visto que el cojudaso se encontraba en la fiesta para chekiar como su ex se desplegaba bailando sensualmente junto a sus amigas que con total indiferencia y debes en cuando le lanzaba una miraba con desprecio como si una dueña le lanzase un hueso a su fiel canino ,por otra parte una mirada libidinosa se pronuncia sobre Gabriel, se trataba de Danitza, ella era una mujer mmmm… no les mentiré, ella era una total perra que se creía la gran cagada con su aspecto de chola power y su nariz aguileña, no hacía más que sangrar los bolsillos de cualquier incauto que pudiese saciar sus exigencias materiales.



Fue Santiago quién se me acerco con un vaso de whisky para decirme-¡Chupa pues webón! – hacía tiempo que no nos hablábamos como antes, estábamos en otra frecuencia por así decirlo, cada uno ensimismado en sus rollos personales, muy aparte del alejamiento que tuve con los muchachos para dedicarle más tiempo a Daniela y a los entrenamientos de fustal. Los tiempos habían cambiado, ya no eran las épocas en las que pasábamos las noches escuchando a todo volumen los discos recónditos de un buen Punk californiano, español o argentino y enviciarnos con ataque 77 y su extraordinario álbum “Trapos” Aquellas veces nos reuníamos en el piso 13, justo en el balcón del departamento de Santiago junto a Juanito y Karla para no dejar de hablar pastruladas, para fumarnos un porro pero sobre todo para gritar las letras de esas buenas canciones.


Los meses pasaron y fue después del concierto en donde Juanito tocó junto a su banda “los imperdibles” y fue la misma noche en dónde fuimos espectadores de primera fila en como Juanito( después de haber bebido como vikingo para darse agallas) empezaba su relación con Karla. Después de un tiempo llegó Daniela y poco a poco el grupo se fue desintegrando, Santiago empezó a pendejear por ahí, tenía cierta predilección en involucrarse con fulanas que estaban en proceso de rompimiento, de regreso o simplemente estaban bien y querían experimentar; en otras palabras se había vuelto un Tercero legitimado para obrar ( en términos Jurídicos) se había vuelto un Filippo Inzagui ( en términos futboleros) Aquel mítico jugador del Ac Milán que era enviado al campo de juego en los últimos 10 minutos del partido, con la finalidad de clavar el estacazo final y celebrar como loco ante una multitud que idololatraba, a pesar de que al siguiente encuentro volvería estar sentado en la banca de suplentes esperando el llamado del profe.


Después de reírnos un poco y tomarnos un par de tragos, mi celular sonó y le dije a Santiago-Un toque


—Bien ahí con la galifarda pendejo—Exclamó Santiago con tono alegrón

—jajajaj shshhsh… es Daniela—respondí

— Mándale mis saludos cabrón, me quito a dentro para achicar nos vemos
— Ya listo, alo… mi amor y está sorpresa

— Hola amorcito ¿Dónde estás? escucho bulla— preguntó Daniela con vos afónica

— Nada , lo que pasa es que me vine al cumple de George, justo cuando te dejé decidí venir un toque a saludar a la gente

— Mmmm ¿y por qué no me dijiste para ir contigo si se puede saber ah?

— No lo tenía planeado la verdad, a parte ¿me parece o me estás marcando?

— Qué acaso no puedo llamar a mí enamorado para conversar un rato, ¡te pasas oye! Una que se preocupa por ti y tu nada ¿seguro estás tomando no?

— Ya mujer ya fue! No te amargues por las puras, la verdad que un par de vasitos de whisky con Santiago, antes que me olvide, te manda saludos.

— Santiago que lindo! Mándale saludos también, oye no me cambies el tema, porqué no me llevaste, no hay excusa, acaso no puedes gastar 50 céntimos para llamarme en el caso de que no tuvieras saldo, pero ya veo ,prefieres divertirte con tus amigos que conmigo

— Puta madre no jodas pues, disculpa pero estas haciendo un lio por las huevas—dije
— ¿Para ti todo lo que digo son cojudeces no?

— Jajajaj no para nada mujer, solo que me das risa

— Y sigues… sabes qué, te estaba llamando porqué hable con mi padre y quiere que vengas a ver el partido a la casa, porque también viene mi prima y su enamorado

— ¿el marica de Javier viene? Seguro nos vamos a alcoholizar, ya pues te llamo a la hora que esté yendo para allá ¿vale?

— Ya mi amor me llamas temprano porque quiero hablar…..

— Alo….. puta madre batería de mierda!



Después de de hablar con Daniela quise volver a entrar pero me di con la sorpresa de ver como Santiago entraba al baño junto a la Ex de Gabriel, me tome la cabeza y solo se me ocurrió quedarme afuera


Ya en el baño, Andrea se encontraba contrariada, semanas antes en un pub miraflorino Santiago había admitido en el juego de “Verdad o Castigo” que efectivamente, él en su adolescencia andaba templadaso de Andrea, pero nunca intento nada con el floro de no malograr la buena amistad y toda esa sarta de mariconadas que suele uno decir en esos momentos para zafar de la mejor manera. De vuelta al baño, Santiago se sentía acorralado, esta vez Andrea se fue acercando de a pocos sensualmente, qué locura sería para un hombre escapar de un escenario como aquel: un baño amplio, una mujer semi ebria de 1,70 cm que te devora con la mirada, castaña, con un buen par de tetas y una cintura de avispón! Justo en el momento que quiso decir algo, Santiago se volvió una frágil presa, Andrea no titubeo en ningún momento en besarlo ferozmente , se abalanzó hacia él, redujo todas sus posibilidades de contraataque, controló sus movimientos, aceleró su ritmo cardiaco en tan solo un par de segundos, Santiago consternado por lo sucedido fue aliviado por lo que ella dijo en ese momento –déjate llevar—hizo ahínco en lo dicho y ni sonso ni perezoso empezó a acariciarla por todos los lugares posibles, era el momento de sacarse el clavo.




Las manos de Santiago fueron bajando lentamente hasta llegar a levantar la mini falda de Andrea e introducir un par de dedos en su sexo, la humedad hacían presagiar el desenfreno que se veía venir, levanto la mirada y la observo mordiéndose los labios, su respiración acelerada, los gestos y movimientos involuntarios cada vez que jugaba con su clítoris; hasta que ella no resistió más y cogió su miembro –Ahora me toca a mí – susurro ella, desabrochó el jean Calvin Klein de Santiago y arremetió con furia, empezó a chupársela , no había tiempo para cortesías ,en su mente Santiago intentaba pensar en otra cosa para no venirse dentro de la boca de Andrea, que roche sería y a la vez que rico, pero ¡nooooo! Imágenes absurdas recorrían sus pensamientos, desde el Padre Jeremies de la parroquia San francisco de Borja, la virgencita de la plaza, la tía Vilma sin olvidar a los ya clásicos Chuto, viejo chavetero y sobre todo al tío evangélico que sufría de Alzheimer y que nos mostraba con fascinación un juego de mesa inventado por el mismo llamado “ Piropos para María” que resulto ser un fracaso total ( años después fue enterrado junto a su juego).





Andrea cambio de posición, y dijo ferviente— métemela ahora – con zozobra o sin ella el Pipo Inzagui se preparaba para clavar el estacazo final, la multitud se conglomeraba, la gente no quería ver, algunos presionaban un rosario entre sus manos, las velas incandescentes a la hora del disparo, ahí se encontraba el frente al arco, tomo carrera y disparo. Un sonido lo paralizo, era el celular de Andrea que no dejaba de vibrar ni de sonar, aunque solo miro de reojo pudo ver claramente que el nombre de Gabriel con letras bien definidas en ese iphone que Andrea siempre presumía.


Por Raúl Aranda